Para empezar esta es mi primera entrada en un blog, y aunque no haya tenido mucho tiempo para pensarla y elaborarla, creo que este tema es interesante y preocupante a nivel social.
Imaginaos que sois una mujer (bueno las que ya lo sois no), y vais por la noche en una calle con poca luz y sola. Se acerca un hombre y ZAS!!!!!! te golpea, te pide dinero y no se conforma con el euro que le das y decide violarte. Tras ello, te sientes sucia, amargada y con rabia de ver que ese gilipollas sigue a lo suyo violando a otras chicas como tú.
Bien ahora piensa en ¿qué harías ante ese problema? Lo típico, ir a la policía, hacerte un examen del VIH, etc pero en realidad ¿Cómo se detendría a esos individuos?
Sería muy fácil con la creación de una base de datos con los ADN de todas esas personas que han causado alguna agresión sexual, se intercambiaría información con las distintas comisarias del país y entre países (parece más difícil), ya que hay estadísticas que indican que la mayoría de los abusadores sexuales y criminales violentos tienen un alto porcentaje de reincidencia y que la repetición de sus delitos es prácticamente instintiva.
Se detallarían sus datos personales, apodos, delitos cometidos e identidad de las victimas ente otra información y solo tendrían acceso funcionarios judiciales, del Ministerios de Justicia y Seguridad Social y los jefes de policía. El problema está en que el ADN del agresor se introduciría en la base de datos tras haber hecho un violento episodio. Para ello muchas personas tendrían que pasar por ese momento.
Es necesaria pero ¿cómo se lograría? porque hay proyectos y hojas de firmas como en el caso Mariluz, pero sin resolución. Sin embargo en Reino Unido está la base de datos más grande del mundo, de 38 millones de huella genéticas de violadores y homicidas; en Estados Unidos cada condado tiene sus leyes y su registro, el FBI es el encargado de tener todos los datos y distribuirlos hacia la Unión Europea.
¿Sería esta la mejor solución? En mi opinión yo diría que si porque a la hora de contratar a una persona para realizar un colegio o para el alquiler de un piso, se evitarían bastantes victimas.
Y si tras salir de la cárcel, ¿reanuda su actividad? ¿Es necesario un tratamiento alternativo o con pasar unos años en la cárcel se acabó el problema?
En muchos países como Francia han aplicado voluntariamente la castración química que se describe como el uso de medicamentos que reducen la libido y la actividad sexual por medio de la reducción de los niveles de testosterona en los hombres al reducir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo.
El fármaco utilizado es la inyección de Depo Provera al paciente y actúa en el cerebro del individuo, en la glándula hipofisaria inhibiendo la producción de la hormona. Es similar a la progesterona, una hormona producida regularmente por los ovarios como parte del ciclo menstrual y es utilizada por muchas mujeres como método de control de la fertilidad o de regulación hormonal. Su nombre químico es acetato de medroxiprogesterona. Este fármaco fue diseñado para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado.
Los efectos de la Depo Provera inyectada en un hombre son de tres tipos: disminuye la intensidad y frecuencia de los impulsos sexuales, impide la irrigación de sangre al pene evitando la erección e imposibilita la obtención del orgasmo y la eyaculación. Para asegurar la efectividad de la castración química, debe repetirse la dosis cada seis meses. En caso contrario, el deseo sexual y sus manifestaciones físicas reaparecen.
Aunque no todas las terapias de castración química son efectivas, todo depende de que el individuo tome el fármaco diariamente y de los posibles efectos secundarios. Un estudio de la Asociación Española de Profesionales de la Sexología (AEPS) alerta que la castración química no sirve porque mantiene al individuo violento a pesar de la reducción de testosterona.
En España se propuso la supresión hormonal reversible para violadores reincidentes pero voluntariamente pues la Legislación española no permite aplicar un tratamiento si no es aceptado por el preso.
Por otro lado, la castración quirúrgica es demasiado cruel pues la extirpación de los testículos ocasionaría graves daños psicológicos a pesar del daño que causó ese individuo. ¿Estáis de acuerdo? ¿Daño por daño es lo que se lleva? ¿Estamos dispuestos a ver noticias como ésta todos días?
¿Es un impulso voluntario o involuntario?
Es decir ¿deberíamos no condenarlos por lo que han hecho simplemente porque no ha sido un estimulo voluntario o porque esté incluido en su genética?
Mi opinión: deberíamos de condenarlos ya que es muy difícil saber si lo ha hecho voluntariamente o involuntariamente, su testimonio de que “no es que no me controlo”. Si se ha comprobado que es culpable, que ese individuo ha violado a una mujer, se encierra en la cárcel tantos años, se añade a la base de datos de violadores (si existiera) y como ayuda se le ofrece la castración química pero nada de salvarse porque sus genes sean los culpables.
Por último, me gustaría que dentro de unos años existiera la dichosa base de datos en España pues nos ahorraríamos muchas víctimas inocentes. Gracias.
Autora: Cristina Gómez Alonso


















